📅 3 de noviembre de 2025
Recurrir al pasado: una narrativa que evita asumir responsabilidades
En medio de la conmoción nacional por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que la violencia que golpea a Michoacán proviene de las políticas de militarización de Calderón y Peña Nieto. En su discurso, enfatizó que “la guerra contra el narcotráfico no funcionó” y que su administración apuesta por “inteligencia, investigación y judicialización”.
Sin embargo, el cierre de filas en torno al pasado deja sin ver la única pregunta relevante: ¿qué está haciendo este gobierno para detener la ola de violencia, desabastos, crisis sanitaria, manifestaciones y abandono del campo que vive el país hoy?
Violencia, crisis y sin avances visibles
La muerte de Carlos Manzo se suma a un contexto que ve a la ciudadanía exigir resultados concretos: no solo por la inseguridad, sino por la falta de acceso a servicios de salud, desabasto de medicamentos, protestas campesinas y abandono estructural de regiones enteras.
La estrategia que responsabiliza al pasado sirve de escudo para la propia administración actual que evita explicar por qué la situación no mejora. Como señala un análisis reciente, “los datos oficiales anuncian reducciones de delitos… pero los crímenes de alto impacto e irregularidades continúan y la percepción de seguridad se desploma”.
Indignación ciudadana: exigen que los responsables rindan cuentas
Miles de mexicanos ya no aceptan discursos que solo remontan a administraciones anteriores. En Michoacán, manifestaciones callejeras, tomas simbólicas y reclamos públicos reflejan el hartazgo ante un gobierno que pide “reforzar la presencia e inteligencia” pero no muestra resultados palpables.
“¿Qué proponen ustedes de la derecha? ¿La guerra contra el narco, que regrese García Luna?”, cuestionó Sheinbaum en su conferencia.
Esa pregunta retórica revela su apuesta por polarizar en lugar de resolver.
¿Cambio o más de lo mismo?
Tras siete años de gobernanza de su partido, la estrategia de culpar al pasado parece una forma de evasión ante la crisis actual: más violencia, infraestructura de salud colapsada, desabastados medicamentos, reclamos campesinos sin atenderse y una ciudadanía cansada de promesas.
En Michoacán y todo México la pregunta es clara: ¿cuándo asumirá responsabilidades la administración vigente y cuándo veremos soluciones?
