27 de abril de 2026
Alfonso Gutiérrez
Si bien se anticipa que el empleo podría retomar una senda de mayor crecimiento en lo que resta del año, este escenario depende en gran medida de una recuperación de la inversión y de un mayor dinamismo en la actividad empresarial.
De acuerdo con un estudio de BBVA México, hasta ahora el entorno económico no ha favorecido estas condiciones, lo que ha limitado la creación de empleo formal y ha incidido en el cierre de empresas, particularmente de micro, pequeñas y medianas (mipymes).
Agrega que los datos del IMSS muestran un deterioro sostenido en el número de empleadores formales. Desde 2024, el total de patrones registrados ha disminuido en promedio -0.3% anual, caída que se acentuó en 2025 (-2.5%).
Menciona BBVA que en el primer trimestre de 2026 no se observan señales de mejora, con una contracción adicional de -1.9% respecto al promedio del año previo.
Indica que, en contraste, los empleadores en el sector informal —de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)— han mostrado una dinámica positiva, con un crecimiento de 7.6% en 2024 y de 2.1% en 2025, evidenciando una divergencia relevante frente al comportamiento del sector formal.
Indica que, por tamaño de empresa, el deterioro del tejido empresarial es particularmente evidente.
Menciona que, tomando como referencia diciembre de 2022, se contabiliza el cierre de 45,279 microempresas (de 1 a 5 asegurados) y de 3,845 pequeñas empresas (de 6 a 50 asegurados). Señala que estos resultados sugieren que, lejos de consolidarse un entorno propicio para la apertura de nuevos negocios, persisten condiciones adversas que están limitando la actividad empresarial formal y favoreciendo el desplazamiento hacia la informalidad.
Indica que uno de los factores que podría estar incidiendo en esta dinámica de cierre de microempresas es la política de incrementos al salario mínimo, que si bien ha contribuido a mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, al mantenerse en ritmos elevados y en un contexto de bajo crecimiento de la demanda y productividad, podría estar comenzando a generar presiones adicionales sobre los costos laborales.
Menciona que este efecto sería particularmente relevante en las micro y pequeñas empresas, que cuentan con una menor capacidad de absorción.
Indica que, si bien no es posible aislar con precisión este impacto con la información disponible, la evidencia sugiere que, en un entorno de bajo dinamismo económico, aumentos sostenidos podrían estar contribuyendo a desalentar la formalidad o incluso a propiciar el desplazamiento hacia esquemas informales.
Indica que, hacia adelante, será clave encontrar un balance que permita seguir fortaleciendo los ingresos laborales sin comprometer la viabilidad de las unidades productivas más pequeñas ni la creación de empleo formal.
