22 de junio de 2026
Por Alfonso Gutiérrez
La economía mexicana enfrenta un escenario de crecimiento moderado durante 2026, caracterizado por una demanda interna debilitada, la desaceleración gradual del mercado laboral y una inversión privada que continúa condicionada por la incertidumbre interna, comercial y por los precios de los energéticos.
Esta es la perspectiva de BBVA México, que agrega que, tras expandirse apenas 0.7% en 2025, la actividad económica registró una contracción de 0.6% en el primer trimestre de 2026, reflejando una pérdida de dinamismo del consumo privado y de la inversión fija bruta.
De acuerdo con los últimos datos del INEGI, la inversión registró una caída de 1.3% en el primer trimestre de 2026, mientras que el gasto privado se contrajo 0.8% durante el mismo periodo.
Señalan que, por el lado de la oferta, la actividad manufacturera continúa afectada por la moderación de los sectores con los que existe una mayor integración con el ciclo industrial de Estados Unidos, así como por la cautela empresarial en un entorno de prolongada incertidumbre.
Explican que a esto se suman los aranceles a los automóviles, los cuales han afectado la capacidad exportadora de México en ese sector.
Señalan que, al mes de abril, la producción manufacturera acumula una caída anual de 1.4%, con una contracción anual de 4.5% en el segmento automotriz. Mencionan que anticipan que la debilidad estructural observada en los componentes fundamentales de la demanda interna limitará el impacto positivo de la Copa del Mundo.
Indican que el deterioro gradual del mercado laboral constituye uno de los principales factores de riesgo, a lo que se suma la postura de cautela de las empresas, mismas que continúan posponiendo decisiones de gasto de capital ante la incertidumbre asociada al nuevo Poder Judicial, a la revisión del T-MEC, a la evolución del entorno regulatorio y a la volatilidad reciente en los precios de los energéticos.
Expresan que a ello se suma una menor contribución del gasto público derivada del proceso de consolidación fiscal en curso.
Agregan que, en este contexto, revisan a la baja su previsión de crecimiento para 2026, a 1.2% (1.8% previo), con una recuperación gradual para 2027 (1.8%).
Si bien señalan que la integración productiva con Estados Unidos, el proceso de relocalización de cadenas de suministro (nearshoring) y la creciente demanda vinculada a infraestructura tecnológica e inteligencia artificial representan importantes oportunidades de mediano plazo, la materialización de estos proyectos dependerá de la certidumbre regulatoria y comercial que se alcance en los próximos trimestres, así como de la ejecución exitosa de los proyectos mixtos de infraestructura.
Mencionan que el menor ritmo de crecimiento económico apunta a una creación de empleo formal más limitada; el debilitamiento del tejido empresarial impulsa la informalidad, mientras la masa salarial mantiene cierta resiliencia.
Señalan que el empleo formal continuó con relativa debilidad en mayo de 2026. De acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el empleo afiliado registró una disminución de 29.9 mil puestos durante el mes, resultado explicado principalmente por factores estacionales.
Explican que, con ello, la creación acumulada de empleo formal alcanzó 202 mil puestos de trabajo entre enero y mayo, apenas 9.4 mil más que en el mismo periodo de 2025.
Mencionan que, en términos anuales, el empleo formal creció 1.5%; sin embargo, al excluir a los trabajadores de plataformas digitales, el crecimiento se reduce a 0.7%, menos de la mitad de la cifra observada.
